Cómo tener un mejor autocontrol de ti mismo

Todas las personas pasan por momentos de dificultad que deben superar. Pero muchas veces pasa que estas situaciones marcan a una persona de tal manera que llegan a desarrollar un dialogo interno dañino, y se puede volver peligroso cuando se convierte en una costumbre.

Ciertamente, nadie se salva de encontrarse con un problema imposible de resolver, ya sea por la complejidad del mismo, o porque no contamos con las herramientas suficientes para resolverlo. Y en esos momentos, es cuando aparece la ansiedad, ya que sentimos que ese problema que no podemos resolver nos amenaza.

Cuando aparece la ansiedad, suelen llegar diálogos internos que solo tienen como función reforzar las ideas negativas y devolvernos el dolor. Lo peor es que cuando nuevas experiencias vienen a nuestras vidas, esta voz interna solo nos hace reaccionar negativamente.

Ante esta ansiedad, la persona tiene pensamientos negativos, que se repiten sin parar provocando que aumente la angustia hasta un punto intolerable.

Un diálogo que escala hacia estados alterados
Cuando los individuos pasan por experiencias de angustia y ansiedad, desarrollan un dialogo interno de carácter catastrofista. Ciertamente esta percepción de la vida es resultado de un estado mental alterado. Lo peligroso de esto es que en caso de conseguirle solución, se puede convertir en un círculo vicioso que solo irá empeorando con el tiempo, pudiendo ocasionar otros trastornos.

Los síntomas que muestra una persona con ataque de pánico son opresión a la altura del pecho, taquicardia, mareos, sudoración en las manos y palpitaciones. Son síntomas que se pueden producir ante una situación controlable, pero que entonces desencadenan un dialogo interno que puede provocar una pérdida de control.

Estos síntomas pueden empeorar y volverse severos. No obstante, cuando actuamos adecuadamente ante tales situaciones, dicha crisis no crece y la persona se despoja de todo pensamiento negativo.

Clasificación de los diálogos internos
Los expertos de la psicología han podido clasificar esos diálogos internos que operan como detonantes de angustia o ansiedad:

El catastrófico: este tipo suele anticiparse a los hechos y de los exagera de manera catastrófica. Esto causa una percepción totalmente errónea, llegando a desencadenar una crisis de pánico. Normalmente la voz interna en este tipo de personas dice que “todo puede convertirse en una tragedia cuando menos lo espero”.
El autocrítico: este se caracteriza por un estado permanente de juzgamiento y percepción negativa de su comportamiento. Prioriza sus limitaciones y sus defectos. Tiende a ser incapaz de gobernar su propia vida, volviéndolo dependiente de los demás. Las frases preferidas en este tipo de diálogo interno son: no puedo hacerlo, no es para mí.
El victimista: en el diálogo interno victimista se muestran pensamientos como: aparecen afirmaciones como: nadie me entiende, nadie me valora. La persona victimista se siente sin protección y sin esperanzas, lo que hace que no pueda avanzar con su vida. Se lamenta de las cosas pero tampoco trata de solucionarlas.
El autoexigente: en esta condición el agotamiento y el estrés gobiernan a la persona, la cual no acepta los errores y trata de culpar a factores externos por sus errores y no a él mismo. Promueve su propio desgaste al pensar que no ha logrado sus metas por causas erróneas. El autoexigente realiza un diálogo interno a través de frases como: no es suficiente, no está perfecto, no ha salido como me hubiera gustado, etc.
Recobrando el control
Tener el conocimiento de que estos diálogos internos pueden estar presentes, es el primer paso para ganar nuevamente el control propio y evitar que nuestra propia autoestima disminuya.

Pero el cambio comienza a notarse cuando intentamos darle un giro a ese pensamiento negativo por unos positivos. Es importante que controlemos aspectos como la respiración, además de relajarnos y afrontar las situaciones sin prisa. De lo contrario, las actitudes pesimistas y autodestructivas se perpetuarán.

No es una tarea fácil, pero si tienes determinación y eres perseverante, conseguirás destruir ese dialogo interno que solo quiere destruirte a ti mismo.

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